Y así pasamos toda la noche. Sin
descanso. Daba lo mismo arriba, que abajo. Daba igual si estábamos cansados, o
si los músculos nos dolían. Parecía que no podíamos tener suficiente el uno del
otro. Amanecía cuando Dani me abrazó muy fuerte pegándose a mí y con una
caricia suya en la espalda, me quedé dormida. Me despertó el sonido molesto el
teléfono móvil. Dani seguía dormido. Era el suyo. Me puse encima de Dani y lo
cogí del suelo. Lo miré y volví a mi sitio en la cama. En ese momento, Dani se
movió.
-
Dani…
tienes una llamada
-
¿Qué?
-
En
tu móvil.- digo. Intento desbloquearlo, pero no sé la contraseña.
-
Es 9882.- dice mirándome. Yo lo flipo porque me haya dicho su contraseña y le doy
su teléfono.
-
Ya
estás despierto. Puedes desbloquearlo tú.
-
Yo
es para futuras ocasiones en las que quieras fisgonear.- dice riéndose.
-
Muy
gracioso.- digo intentando recordar la contraseña.
-
Era
mi madre. A ver que quiere ahora.- dice levantándose mientras teclea el
teléfono. Yo me quedo embobada mirándole desnudo, él no se da cuenta, menos mal
y se pone los calzoncillos mientras se dirige al baño. Yo me quedo en la cama,
relajada. Mirando al techo. 9882. Un número curioso… oigo la cisterna y a Dani
moverse. 9882.
-
Dice
que estaba preocupada, que hacía días que no hablaba conmigo.
-
La
tienes abandonada.
-
Ya,
claro.- dice riéndose. Me mira, sonríe y se tira encima de mí. Literal. Me aplasta
con todo su cuerpo y yo grito.
-
¡Bruto!
-
Oye,
que era para que te despertaras.
-
Sí
claro. Quita, que pesas mucho.- digo intentado moverle.
-
No,
que se está bien.- dice riéndose. Yo forcejeo, mientras él sigue riéndose. Finalmente
se coloca bien encima de mí y me mira. Yo dejo de intentar moverlo. Le miro y
sonrío también.
-
Buenos
días.
-
Buenos
días.- dice sonriendo. Me mira a los ojos, pero su mirada baja rápidamente a mi
boca. Yo también miro la suya, y me acerco y le beso. me responde encantado,
para eso quería tanto juego. Pero en mi cabeza sigue estando el 9882. Nos doy
la vuelta para quedar yo encima, y parece no molestarle porque sigue besándome
tranquilamente. Cuando la cosa se empieza a poner interesante, vuelve a
girarnos para quedar él encima, pero yo vuelvo a girarnos para quedar yo
encima.
-
¿Te
vas a decidir ya?- dice mientras me besa fuertemente el cuello… de esta me sale
un chupetón.
-
Es
que soy indecisa.
-
Ya
lo veo ya.- dice mientras vuelve a girarnos. Yo, que estoy mareada de tanta
vuelta y de tan loca que me está volviendo, le dejo hacer. Hacemos el amor
mirándonos a los ojos, como siempre. Y es precioso. Poder ver en su mirada todo
el amor, toda la pasión que yo siento por él, reflejado en sus ojos. Y sé que
él también lo ve en los míos, porque sonríe y me besa, y suspira y yo suspiro y
así seguimos hasta que suena el despertador.
-
¿Quién
va ahora a trabajar?- digo dándole besos por todo su pecho.
-
Nosotros.-
dice riéndose por las cosquillas.
-
Yo
no quiero.
-
Vale.
Nos quedamos todo el día en la cama.
-
Vale.-
digo como una niña pequeña. Pero nos levantamos, porque es nuestro deber. Y el
calendario, mientras desayunamos, me recuerda algo.
-
Joder,
es viernes.
-
Y
eso es malo por…
-
Porque
me tengo que ir a Mollet.- digo imitándome a mí misma en TLJ. Dani se ríe él
solo durante cinco minutos y luego se pone serio.
-
No
te vayas…
-
Es
que llevo días sin ir. Y mi madre me echa de menos.
-
Joder…
-
Ya…-
digo suspirando yo también. Me acerco y le abrazo. Nos quedamos así un poco
hasta que miramos el reloj y vemos que se no hace tarde. Preparo una maleta
pequeña y nos vamos. Al llegar a plató, Flo nos espera con el guión. Con el
estrés del programa no tenemos ni un segundo solos y cuando acaba nos vamos
corriendo a la estación.
-
Llámame,
¿vale?- me dice en el coche.
-
Sí,
te lo juro.- digo dándole un beso. nos besamos, aprovechando que estamos en el
coche. Dani me agarra y me sienta encima suyo. Seguimos besándonos, nuestras
lenguas entrelazadas, Dani intenta quitarme la camiseta, pero yo me separo como
puedo.
-
Dani,
que me tengo que ir.
-
Quédate
conmigo, por favor.- dice en voz baja. Me mata con esa frase. 9882. 9882. El número
suena en mi cabeza.
-
Ehhh!!!
Esa es mi fecha de nacimiento
-
¿Qué?
- 9882.
-
¿Sigues
pensando en eso?
-
¿Por
qué tienes eso como contraseña?
-
Porque
ese día nació lo más bonito que existe en el mundo entero. Por favor, quédate
conmigo el finde.- Y por primera vez en mi vida, le doy prioridad a otra
persona que no es mi familia.
-
Vale.
Me quedo…