sábado, 3 de marzo de 2012

Capítulo 63: Volverá


Después de hacer el amor, nos quedamos así echados en la cama. Respirando fuerte, intentando calmar todo lo que acabamos de sentir hace un momento. No puedo pensar nada más que en este momento. Y miro a mi derecha. Y le miro. Y le veo, con los ojos cerrados, respirando fuerte. Una mano en la tripa la otra al lado mío. Nota que le miro y abre los ojos. Y me mira.
-          Bueno, creo que ahora sí puedes hablar…
-          He olvidado lo que tengo que decir.- digo moviendo la cabeza y sonrojándome. Dani se ríe y se pone de lado para abrazarme por la cintura.
-          No tienes que avergonzarte.
-          No estoy avergonzada.
-          Ya, claro.- dice dándome un beso en cuello.
-          Para. Tenemos que hablar.
-          ¿Pero no dices que no te acuerdas de qué?
-          Ya me ha venido todo a la mente.- digo separándole de mí.- viendo tu móvil iluminarse. Me vienen malos recuerdos.- su sonrisa se borra de la cara y mira hacia el suelo. El móvil está fuera del bolsillo de su pantalón. Se levanta y lo coge. Yo también me levanto y empiezo a recoger mi ropa. Cuando encuentro mi sujetador, me coge de la mano.
-          Deja de recoger.  No es Cris. Es Chuspi. Espera que conteste.- dice mientras se vuelve a tumbar en la cama a hablar por teléfono. Yo miro mi sujetador indecisa. Decido ponerme la ropa interior y volver a la cama. Me tapo con las sábanas porque me ha entrado frío y espero a que termine de hablar. Cuando termina, deja el teléfono en la mesita.
-          ¿Qué te hayas medio vestido qué significa?
-          Que tenemos que hablar. Pero que no sé cómo acabará.
-          Ya sabes cómo va a acabar…
-          Dani…
-          Vale. Dime. ¿De qué quieres hablar? Porque, sinceramente, creo que esto que acaba de pasar.- dice señalando el suelo con toda nuestra ropa.- significa que estamos genial.
-          No, no lo estamos. Lo que significa es que no podemos quitarnos las manos de encima.
-          Lo que yo digo. Podemos discutir todo lo que quieras, pero está claro que nos gustamos demasiado, sino, esto no pasaría.
-          Pues claro. Eso es así. Pero no es suficiente, Daniel.
-          Vale. Te pido perdón. Me he comportado como un imbécil. ¿Te sirve?
-          Si lo dices de verdad, sí.- digo poniéndome boca arriba. Me da rabia que se lo siga tomando como una broma.
-          Anna…- dice acercándose a mí. Hace que me ponga de lado y le mire.- lo siento, ¿vale? Sé que me porté fatal con todo el tema de darte celos con Cris. Y no sólo te he hecho daño a ti, sino que la he utilizado. Y si no llego a pararlo a tiempo, se me podría haber ido de las manos. Pero me alegro que no haya sido así. Lo que pasa es que me agobia que me controles todo el tiempo.
-          ¿Qué te controle?
-          A ver. No empieces a cabrearte. Me refiero a que entiendo que te molesten cosas como que te dejara colgada, no te llamara, y sobre todo que se quedara Cris en mi casa. En su momento no me pareció mal, porque no hice nada malo. Pero si lo pienso a la inversa, si pienso en ti quedándote con cualquier chico en tu casa, me volvería loco. Así que te pido perdón, por portarme así contigo, porque no te lo merecías, y porque no quiero que pienses que no lo nuestro solo funcionaría si fuera algo secreto y lejos de todo. Yo te quiero, Anna. Y no me gusta estar contigo en secreto. Me encantaría poder ir por la calle de la mano, estar en el programa y mientras estás leyendo tu guión con todos reunidos, poder acercarme y darte un beso. Y muchas cosas más. Pero eres tú la que decidiste que fuera así, en secreto. Y si es lo que sigues queriendo, podemos seguir así. Pero entonces tendrás que entender que yo también quiero salir con mis amigos. Y tú también querrás con tus amigas. Y no pasa absolutamente nada. No voy a dejar de quererte porque me tome 5 copas. Y vale, ya sé que pasó aquello con Cris.- dice viendo mi cara de duda.- pero no volverá a pasar, Anna. Porque te quiero. No puedo darte otra razón. Te quiero y quiero estar contigo.
-          Yo también te quiero.- digo susurrando.
-          ¿Entonces?- dice acercándose y dándome un beso muy suave.- ¿Me perdonas?
Le miro. Miro a sus ojos que me miran pidiéndome perdón. Y siempre es lo mismo. Nos enfadamos, me pide perdón y le perdono. Pero, ¿qué puedo hacer? ¿No perdonarle y vivir amargada toda mi vida? Le quiero. Diría más, le amo, le adoro, no puedo vivir sin él. Y aunque haga cosas que me cabreen, prefiero aguantarlas que estar sin él.
-          Sí, te perdonaré… qué remedio.
-          Oye, si es así no, ¿eh?
-          Si quiero que estemos así, no me queda de otra que perdonarte.
-          No puedes vivir sin mí.- dice riéndose.
-          No.- digo sinceramente.
-          Yo tampoco puedo vivir sin ti.- dice susurrando y dándome un beso. Se separa para volver a mirarme pero yo le agarro por la nuca y vuelvo a juntarnos para besarle de verdad…
A la mañana siguiente, nos despierta el sonido de su teléfono. Abro los ojos y me siento desorientada. Me rugen las tripas y no sé muy bien donde estoy. Dani gatea encima de mí y coge el teléfono.
-          ¿Diga? Hola Fl… ¿Qué? ¿La una? ¡Joder! ¡Me he quedado dormido! ¿Anna?
-          Dile que salimos y me quedé aquí.- le digo susurrando.
-          Pues ayer salimos, y se quedó aquí a dormir, debe estar durmiendo en mi cama. Sí, en el sofá. Bueno ahora nos vemos. Vamos pitando.
-          Mierda, Dani. No nos va a dar tiempo de nada.
-          Joder, se me olvidó poner el despertador.
-          Estamos bonitos…- digo mientras busco mi ropa interior, que ayer volvió a desaparecer. Dani me arrastra y nos mete en el baño para darnos una ducha rápida. Me despierta y hace que vea todo con más claridad. Nos vestimos y nos vamos pitando. Cuando llegamos, Flo nos está esperando fuera…
-          De verdad, Martínez, cada día dejas a una nueva quedarse en tu casa.
-          Pero Anna es especial.- dice guiñándome un ojo…

sábado, 25 de febrero de 2012

Capítulo 62: Tu alma dormida


-          ¿De qué?
-          De la tontería esta de no hablarnos y de pasar el uno del otro.
-          Empezaste tú.
-          ¿Yo?- dice levantando la voz.
-          Sí. Tú y tu casa como refugio para ex novias enamoradas de ti. Bueno, eso si no hablamos de que me dejaste tirada.
-          ¿Todo culpa mía, no?
-          Claro.
-          Yo lo flipo.
-          ¿Es culpa mía, ahora?
-          No, es todo culpa mía. Y no sé ni para qué me molesto en venir a hablar contigo con lo soberbia y rencorosa que eres.
-          ¿Perdona? Yo no soy soberbia ni rencorosa.
-          Ya, entonces ¿por qué no aceptas mis disculpas?
-          ¿Qué disculpas? Porque hasta ahora no has dicho sino gilipolleces, y además, me insultas.
-          Eso no es insultarte. Es describirte tal y como eres. Y ya me queda claro que no quieres arreglar las cosas.
-          Hombre, si me vienes de estas maneras por supuesto que no.
-          Vale.- dice saliendo y tirando la puerta. Joder. Se supone que teníamos que arreglarlo, ¿no?
Pasamos ese día evitándonos, y cuando acaba el programa voy directa a mi camerino. Recojo mi bolso y mis cosas y voy a casa. Limpio, hago una compra y me siento en el sofá a ver la tele. A las 8 y media miro el reloj. Tengo dolor de estómago. Miro mi móvil. No tengo nada. Suspiro. Debería ir a hablar con él. Me levanto decidida, apago el televisor y salgo. Cojo un taxi y voy hacia su casa. Llamó, pero no contesta nadie. Miro en busca de su coche, pero no está. Me siento por fuera, a esperarle. Ya que he venido no voy a volverme a mi casa…. Veo pasar a mucha gente. Gente que no se da cuenta de que estoy ahí. Gente que va a lo suyo, y que seguramente no se complicará la vida como yo. Y pienso en lo tonta que soy muchas veces. En que puedo tener razón, en cuanto a lo de los celos se refiere, pero al fin y al cabo él intenta hacerlo lo mejor que puede…Cuando ya ha pasado una hora, saco mi teléfono para llamar a un taxi, pero una voz me interrumpe.
-          ¿Anna?- dice Dani mirándome extrañado.
-          Hola…
-          ¿Llevas mucho tiempo aquí? ¿Por qué no me llamaste?
-          Pensé que llegarías pronto.- digo sonriendo. Le miro a los ojos y él a mí también. Parece que todo el cabreo que tenía antes se desvaneciera. Yo también me olvido de la mierda de semana que llevamos y me acerco. Él se acerca más y me besa. Allí, delante de toda la gente que pueda pasar por su calle. Deja caer algo al suelo, no me había fijado que traía unas bolsas, y me abraza por la cintura mientras abre la boca para darme un beso más intenso. Tan intenso como las mariposas que siento de repente en el estómago. Yo también le abrazo fuerte, rodeándole el cuello con mis brazos. Se separa un segundo de mí. Coge las bolsas con una mano y con la otra me agarra de la cintura. Vuelve a besarme, mientras nos mueve hacia la puerta. Y así subimos a su casa, sin dejar de besarnos ni un solo momento, ni siquiera cuando busca sus llaves que parecen perdidas en su bolsillo. Ni cuando intenta abrir la puerta, la cual se le resiste al no prestarle demasiada atención. Al fin consigue abrir y entramos en su casa. Vuelve a tirar las bolsas al suelo, las cuáles espero que no contengan nada que pueda romperse, y me abraza de nuevo. Yo también le abrazo muy fuerte y nos lleva a su habitación. Me deja respirar durante un segundo mientras me quita la camiseta y yo aprovecho para aclararme un poco, ya que desde que me ha besado me ha dejado la mente en blaco.
-          Dani…
-          Calla.- dice en voz baja y vuelve a besarme. Seguimos besándonos y yo aprovecho para quitarle también su camisa de cuadros. En ese momento que volvemos a separar nuestros labios, vuelvo a hablar.
-          Tenemos que hablar…
-          Ya hablaremos más tarde.- dice besándome.- tenemos toda la vida para hablar.- dice mirándome a los ojos. Luego vuelve a besarme y se me olvida todo. Solo puedo pensar en él. En sus manos, vagando por todo mi cuerpo. En su aliento, que hace que mi piel se ponga de gallina. En sus ojos, que me miran mientras me hace sentir tantas cosas que echaba de menos. En sus labios, que me besan, que atacan a mi cuello y hacen que pierda la cabeza. En todo su cuerpo, y hasta en su alma, que puedo llegar a sentir cuando finalmente hacemos el amor, abrazados, y miro sus ojos. Y siento todo ese amor que sé que siente por mí, pero que muchas veces se me olvida. Y sé que él también lo ve, y lo siente. Porque yo le miro de la misma manera. Y con mi mirada, intento que entienda lo mucho que lo adoro. Lo mucho que cuesta estar mal con él. Y en momentos como este me pregunto por qué seré tan difícil. Y por qué renunciar a esto tan precioso por unos celos estúpidos….

martes, 21 de febrero de 2012

Capítulo 61: Never say never


-          Pues qué bien. Espero que seáis muy felices.
-          Muchas gracias.- dice largándose. Será cabrón. Encima tengo que alegrarme porque esté genial con otra persona. Mi tristeza pasa a un nivel de cabreo monumental. Me paso todo ese día de morros, y cuando acabamos me voy volando. No quiero toparme con nadie. Ni con ellos, ni con ninguna otra persona. No estoy de humor. Y así pasan los días, yo, enfadada, Dani todo el día pegando a Cris. Y ella encantada. Y no la culpo. Yo también lo estaba. Al final, consiguió lo que quería. Para todos, es cuestión de tiempo que empiecen a salir. Para mí, espero con todas mis fuerzas que estén todos equivocados. Pero sus gestos, sus miradas, dicen todo lo contrario.
Estoy en la terraza, fumando y pensando. Oigo a alguien subir. Desde donde estoy no me pueden ver, pero yo sí sus pies y esas converse solo puede llevarlas una persona. Y esas botas rosas también. Me quedo donde estoy. No es que me esté escondiendo de algo.
-          Pues vamos a hacer algo esta tarde, que ya hasta mañana no te veo.
-          Como quieras.
-          Podríamos ir a tomarnos algo y luego a tu casa a ver una peli. Ayer nos quedamos a medias porque te deprimiste después de encontrarte con Flo. Ya te dije que eso a él no le importa.
-          Ya, pero yo me siento incómodo con eso.
-          Bueno. No estamos saliendo juntos. Eso es verdad.
-          Sí….
-          Aunque no se sabe lo que puede pasar, ¿no? Todos piensan que salimos.
-          No estoy yo ahora para salir con nadie más.
-          Pero lo podríamos intentar.- dice mientras veo sus botas acercándose peligrosamente a mis converse. Las mías no, las de Dani. Pero Dani es mío. O era.
-          Cris…
-          Mira, ya sé que estás muy enamorado de esa chica, la que te dejó. Pero tienes que mirar hacia delante, Dani. Cualquier chica que te deje escapar no se merece que te quedes llorando por ella. Vales mucho, y si esa chica no se dio cuenta, peor para ella.
-          Pero es que las cosas no fueron así. Simplemente tuvimos una pelea tonta y se nos fue de las manos.
-          Vale. Entonces, dime ¿no sientes nada por mí? Por favor, sé sincero. No me voy a enfadar ni te voy a dejar de hablar.- dice mientras Dani resopla.- pero quiero que seas sincero conmigo. Porque, bueno, estamos quedando para salir por ahí, y lo estamos pasando bien, y quiero saber si solamente lo estás haciendo para olvidarte de esa persona o porque de verdad te gusto.
Dani se queda callado. Yo aguanto la respiración esperando su respuesta. A Dani le gusta. Me lo dijo. Y si le dice que sí… ¿van a empezar a salir juntos? Porque, si es así, me puedo morir. Vamos, me vuelvo a mi casa y me encierro para toda la vida.
-          Mira, Cris… tú a mí me gustas. Eres una chica genial, me río mucho contigo y tenemos tantas cosas en común…- dice mientras ella empieza a sonreír.- pero no estoy enamorado de ti. Estoy enamorado de otra persona. Y, aunque me guste darle celos contigo, me lo paso muy bien contigo, no salgo contigo sólo por eso. Pero no podemos ser otra cosa, simplemente amigos.
-          Ya… vale. Me alegro de que lo hayamos aclarado.
-          Eres una chica genial, Cris. De verdad. Pero ya te dije que yo solo tengo ojos para una persona. Aunque al parecer ella no lo entienda.
-          Bueno, yo tampoco lo entendería.
-          ¿El qué?
-          Que te quedaras con otra en tu casa. Me lo dijo Flo. Que seguramente lo habías dejado con ella por eso. O ella contigo. Yo la entiendo.
-          Y si la entiendes, ¿por qué te quedaste en mi casa? No recuerdo que pensaras en mi novia en ese momento.
-          Bueno, el que dijo que me quedara allí fuiste tú. Si tú no la tuviste en consideración, no veo porque tenía que tenerla yo.
-          No me pareció nada malo.
-          Es que no hicimos nada malo. Pero es normal que ella se pusiera celosa. Ya lo sabes para otra vez.- dice dándole un beso, espero que en la mejilla, y yéndose. Él se queda allí, parado. De repente, saca su móvil del bolsillo. Gracias a mis reflejos me da tiempo de ponerlo en silencio. Insiste hasta que salta mi contestador. Baja el teléfono y sale de la terraza. Yo suspiro. Casi me pilla. Llega a saber que estoy aquí y entonces sí que no tenemos arreglo. Espero unos minutos, para que nadie pueda verme, y salgo yo también. Voy hacia mi camerino, entro y me lo encuentro sentado.
-          Hola.
-          Hola.
-          Tenemos que hablar….