domingo, 16 de octubre de 2011

Capítulo 26: Jóvenes eternamente.

Dani me acaricia la cara mientras seguimos besándonos, inclinando la cabeza para hacer el beso más profundo. Sus manos viajan desde mi rostro a mi cintura, y lentamente, me sube la camiseta. Yo también le quito la suya y le acaricio el torso. Seguimos besándonos mientras me empieza a desabrochar los pantalones, pero me agarra de la cintura y me lleva hasta mi dormitorio. Nos estiramos en la cama riendo, y yo me pongo encima suyo. Me quedo mirándole un momento, porque me vuelve loca.

- ¿Qué pasa?

- Nada, solamente apreciaba tu belleza.- digo riéndome.

- Qué tonta eres.- dice riéndose también.- tú sí que eres una belleza.

Cambia de posición, poniéndome encima y terminamos de quitarnos la ropa. Hacemos el amor de forma apasionada, demostrándonos, sin decir ni una palabra, todo el amor que sentimos el uno por el otro. Cuando terminamos, Dani me abraza y yo me apoyo en su pecho. Nos quedamos así un rato, tanto que pienso que él está ya dormido.

- ¿Estás dormida?- dice susurrando.

- No, pensaba que tú sí.- digo también susurrando.

- Estaba pensando…

- ¿En qué?

- Pues en toda la mierda que ha pasado. He decidido que no voy a beber tanto como para emborracharme de esa manera más.

- Me parece bien.

- Y te haré caso, en cuanto a Cris.

- No tienes que dejar de ser su amigo, Dani. Ya te dije que yo no quiero eso. Pero sí que tengáis una relación de amigos normal, no de amigos con derecho.

- Ya hablé con ella. Le dije que por qué me había mentido y me dijo que porque le daba vergüenza que la hubiera rechazado. Le dije que no le pasaba ninguna mierda más. Parecía arrepentida.

- Sí, por teléfono también. Mientras hablaba con su amiga. Eso no quita el disgusto que me cogí. Además, ya te digo que se le notaba que le gustabas.

- Es que yo gusto a mucha gente, Annita. Tienes que entenderlo.

- Imbécil.- digo dándole un codazo.

- ¡Oye!- dice riéndose. Y así, entre risas y mimos nos dormimos. Como no trajo ropa, se tuvo que volver a ir pronto a la mañana siguiente. Pero yo estaba feliz de que lo hubiéramos arreglado. Cuando llegue al programa estaba Flo esperando a Dani, que según él tardaba en llegar.

- Flo, es pronto todavía. Habrá pillado algún atasco.

- No sé. Es que me tiene preocupado. Ayer le pasó una movida y no sé si estará bien.

- Sí, no te preocupes. Está todo arreglado ya.- digo callándome al darme cuenta de lo que acabo de decir.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque me llamó, para contármelo. Pobre.- digo disimulando.

- Sí, yo cuando lo oí me quedé un poco raro, porque él estaba muy ilusionado con la novia que tiene ahora. Espero que esté bien entonces.- en ese momento llega Dani en su coche.

- ¿Ves? Ansias que eres un ansias. Ahí lo tienes.- digo caminando a mi camerino. No quiero tener que mentir más, así que miro a Dani sonriendo y me meto en mi camerino. Al poco rato tocan la puerta.

- Pasa.

- Hola cuqui. Antes huiste de mí.- dice cerrando la puerta.

- De ti no, de Flo. Se me escapó que sabía que lo que te había pasado y no tenía ganas de seguir mintiendo.

- Ya, yo le dije que te había llamado. No le extrañó.

- Menos mal.- digo suspirando. Se sienta a mi lado y me pasa el brazo por los hombros para acercarme a él y me besa. – tengo en el coche unas cuantas prendas de ropa, para llevar luego a tu casa.

- Y a ti ¿quién te ha invitado?

- Nadie. Me auto invito. Además, sabes que voy a acabar durmiendo contigo. Mejor llevo ropa y podemos desayunar y ducharnos juntos.

- No eres listo tú ni nada.-digo riéndome.

- Pues claro.- nos besamos durante un largo rato, hasta que oímos ruido fuera y Dani decide irse. Hacemos el programa, que cada día estamos más cómodos. Hoy salió Raúl con sus bromas. Me hace mucha gracia ese chico, me cae genial. Nos llevamos muy bien, además. Cuando acaba el programa se queda hablando conmigo, y noto a Dani esperando detrás. No quiero interrumpir a Raúl, ni que nadie note que me voy con Dani, así que sigo hablando con él. Dani decide irse y cuando ya se ha ido me despido de Raúl. Voy corriendo a mi camerino y me cambio. Cuando acabo voy al suyo y no está. Salgo fuera y lo veo esperándome por fuera del coche.

- Te estaba buscando.

- Decidí esperarte aquí.

- ¿Estás enfadado?

- No, ¿por qué?

- Por estar hablando con Raúl. No quería cortar la conversación para que no se notara que nos íbamos juntos.

- No te preocupes. No me he enfadado. Sube, que Cris y Moni están saliendo y se dirigen hacia aquí.- me subo y vamos hacia mi casa. Pero sigue de largo.

- Te has pasado mi casa.

- Es que no vamos a tu casa.- dice sonriendo.

- ¿Ah, no? ¿y a dónde vamos?

- Es una sorpresa. Cuando lleguemos lo verás.- sonrío mientras seguimos el camino, hasta llegar a mi restaurante favorito. Un mexicano. Siempre la hablo de lo buena que es la comida.

- Me encanta este restaurante.- digo mientras aparca.

- Ya lo sé. Por eso te traigo. Es un poco pronto, pero así la sorpresa era mayor.- le doy un beso rápido y nos bajamos. La comida es deliciosa y durante todo el rato no paramos de reír y hablar. Cuando terminamos de comer vamos a mi casa. Baja su ropa y nos encaminamos a mi portal.

- Y tendré que lavarte la ropa y toda la movida, ¿no?

- Claro. Así la tengo aquí siempre.

- Tú lo que quieres es una chacha.- digo riéndome.

- Es mi forma sutil de decírtelo.- dice riéndose.

- Pues me lo pensaré si te la lavo o no.- entramos y deja su ropa en el sofá.

- Mejor la guardas con la mía. Ven, que te hago un hueco.- es extraño estar así, como si fuéramos una pareja consolidada, viviendo juntos. La idea me hace estremecerme, es demasiado pronto para eso, además, Dani es muy independiente. Pero me gusta la idea de compartir cosas. A él también parece divertirle porque no para de hacer bromas y reírse.

- Aunque también podrías llevar tu algo a la mía.

- Pues sí, siempre acabamos en mi casa.

- Es que tu cama mola más, como te digo siempre. Además, eres mucho más ordenada que yo.- dice abrazándome por detrás y besándome el cuello. Me doy la vuelta y le beso en la boca. En seguida se nos va de las manos y empezamos a quitarnos la ropa. En nada estamos en la cama, y yo pienso en lo bien que se está así con él, y como parece que cada vez es mejor que la anterior.

jueves, 13 de octubre de 2011

Capítulo 25: Infinita tristeza.

Al día siguiente, me levanto desganada. No he dormido nada y mi cara es un poema. Me doy una ducha para despejarme y desayuno. No podría estar más triste, siento un dolor en el pecho que no me deja respirar. Busco el teléfono para guardarlo en mi bolso, lo encuentro tirado en el sofá. Lo miro y tengo un mensaje. De Dani. Le voy a dar a borrar antes de leerlo, pero me pica la curiosidad. “Lo siento. De verdad que lo siento. Sigo sin entender qué me pudo pasar. Perdóname”. Suspiro. Yo también lo siento. En el fondo me gustaría haberlo esperado aquí, a pesar de lo que le dije ayer. Además, no quiero ver a Cris. No es de buena persona enrollarte con un tío sabiendo que tiene novia. Pero no puedo faltar al trabajo así que allí estoy, tratando de no encontrarme con ninguno de los dos en mi camino hacia mi camerino. El de Dani está abierto, y veo el de Flo al fondo también abierto. Entro en el mío rápidamente y oigo que alguien se levanta del sofá. Me supongo que es Dani así que cierro corriendo la puerta. Me siento y leo el guión. Voy al comedor y los veo sentados hablando. Dani con cara triste y ella sin parar de hablar. Él me mira desde que entro, esperando que le devuelva la mirada. Encima se sienta con ella en el almuerzo. Cojo mi comida y me siento al lado de David y Juanger, e intento comer lo más rápido posible. Cuando termino voy a maquillaje, me cambio de ropa y espero en mi camerino hasta que es la hora. Logro no encontrármelos hasta el programa. Pasa lento el tiempo, pero finalmente acabamos y salgo pitando a mi camerino. Cuando ya estoy saliendo del edificio me doy cuenta que no llevo ni mi móvil ni las llaves de mi casa. Vuelvo a mi camerino y me encuentro la puerta del de Cris abierta y a ella hablando por teléfono. Paso rápidamente y entro en el mío a coger mis cosas. Tengo otro mensaje de Dani, pero guardo el móvil sin leerlo. Mientras cierro la puerta oigo la conversación de Cris sin querer.

- Ya te he dicho que no. A mí claro que sí me gusta. Pensaba que era mutuo, ¿sabes? Pero parece ser que no. Él está colado por otra chica. No sé quién es. Sí, salimos de fiesta. Bueno, él salió y yo me lo encontré. Estaba bastante pedo, sí, ya sabes cómo es.- dice riéndose.- fuimos a su casa. Pero no pasó nada porque él no quiso. Incluso borracho me rechazó, ¿Cómo es posible? No, sí nos besamos. Bueno le besé yo. Él enseguida me apartó. No, claro que no se lo dije. No quise quedar como una imbécil. Tampoco iba a decirle que nos habíamos acostado, porque no soy mala persona. Dormí en el sofá. Ya, esta tarde he quedado con él. Sabes que me gusta, pero Dani me gusta más. He perdido las esperanzas con él. No sé quién será la novia, pero está loquito con ella. No, no está enfadado conmigo, pero hoy estaba raro. De todas maneras, este chico, con el que he quedado hoy, pues le gusto bastante, supongo que me lanzaré, porque con Dani está claro que no tengo nada que hacer. Sí, hemos quedado a las…

Dejo de escuchar y sigo caminando hacia la salida. No me puedo creer lo que acabo de oír. Así que no se enrollaron, o según Cris lo besó, Dani se apartó. Saco mi móvil para ver el mensaje: “Ya veo que sigues enfadada conmigo. No puede ser que ni me hables, Anna. Al menos deberíamos ser compañeros de trabajo. No pasar por mi lado y ni mirarme”. Vuelvo a guardar el móvil en mi bolso y sigo andando. Estoy hecha un lío. Lo que hablaba Cris tiene que ser cierto, no sabía que la estaban escuchando. Y digo yo que sería sincera. Llego a mi casa y veo su coche blanco aparcado fuera. Está dentro, mirando hacia el portal. Sigo andando como si no lo hubiera visto. Pero antes de que él me mire, me arrepiento y me acerco a su coche. Desde que me ve, se baja rápidamente.

- Hola.

- Hola.

- ¿Viste mi mensaje?

- Sí, lo acabo de ver.

- Entiendo que estés enfadada conmigo, pero no podemos pasar el resto de los días así, como si yo no existiera, Anna.

- Lo siento, pero no me apetecía nada hablar contigo. Pero no volveré a comportarme así. Fue una reacción infantil.- se queda callado mirándome.

- Bueno, no pensé que iba a ser tan fácil.- dice, escondiendo una media sonrisa. Le miro y también sonrío, porque me hace gracia la situación. Si no hubiera escuchado la conversación de Cris seguramente ni le hubiera mirado. Pero si la escuché, y de alguna manera todo mi enfado se esfumó. Tampoco puedo decirle lo que oí. Porque hablaría con ella y ella se pensaría que voy escuchándola por ahí. Me mira, con un brillo de esperanza, como si pensara que lo he perdonado. Yo simplemente sé que no ha hecho nada.

- Bueno, ya nos veremos mañana.- digo alejándome.

- Vale. Quizás podríamos hablar.

- Claro, ya veremos cómo van yendo las cosas.- digo sonriéndole y yendo hacia mi portal. Cuando ya estoy dentro le veo arrancar y marcharse. Llego a mi casa y limpio un poco para mantenerme ocupada. Me ducho y cuando me estoy pensando qué cenar suena el telefonillo. Contesto, es Dani. Miro extrañada a la puerta y en cuestión de segundas suena el timbre.

- Hola, ¿qué haces otra vez aquí?

- Quiero comprobar una cosa. Me ha llamado Flo, porque le conté todo lo que había pasado con Cris.- viendo mi cara de asustada me tranquiliza.- no le dije nada de nosotros. Sólo que tenía novia. Pero me acaba de llamar que escuchó sin querer una conversación de Cris por teléfono. Al parecer yo no la quise besar ni ninguna mierda de esas. Así que pensando en lo amable que estabas antes, ¿tú también lo escuchaste?- miro hacia el suelo. Se ha dado cuenta de que no lo hubiera perdonado. Suspiro profundamente y le miro.

- Sí, se me quedó atrás el móvil y escuché la conversación.

- ¿Y no pensabas contármelo?

- No, no quería quedar de acusica. Además, es cosa de ella, ella es la que te ha mentido.

- No, si ya he hablado con ella. Le he dicho que ninguna más le paso. Me ha pedido perdón y ha quedado todo aclarado. Pero no sé por qué coño no has venido corriendo a contármelo.

- Porque no sé si me hubieras creído, en primer lugar. Y en segundo lugar, porque no me salió contártelo.

- Eso lo cambia todo, ¿no? Ya sé que no me hubieras perdonado, así que en el fondo me alegro de que escucharas la conversación.

- No sé si te habría perdonado. Seguramente sí. Ya sabes que en el fondo siempre consigues de mí lo que quieres.- me mira sonriendo. Se acerca a mí.

- Si en verdad hubiera hecho eso, enrollarme con otra persona estando contigo, no hubiera merecido que me perdonaras. Lo he estado pasando fatal, Anna, porque ni loco te sería infiel. Nunca. Pero como no estoy seguro de nada de esa noche, me lo creí. Y no podía entender cómo fui capaz de hacerte eso.- me acerco más a él y le abrazo fuerte. Él enseguida me abraza también. Nos quedamos así un rato. Cuando nos separamos me mira a los ojos, pero sus ojos viajan hasta mi boca. Yo también miro la suya, deseando besarle. Me acerco un poco y pego mis labios a los suyos.

martes, 11 de octubre de 2011

Capítulo 24: Cosas que suenan a… olvidar.

Dani me mira extrañado y sin saber bien qué hacer. Yo me quedo sin habla. Pero algo tendré que decirle.

- Había quedado con Dani, ¿no te acordabas?- le digo mirándole a los ojos. Él aparta la mirada y de repente siento nauseas. Me pongo la mano en la tripa y miro a Cris.

- No, se me había pasado.

- Dani y yo nos íbamos, me iba a dejar en casa. Pero si quieres me voy en taxi, Dani.- dice sonriéndome amablemente.

- No se preocupen, ya me voy yo en taxi, ya nos vemos mañana, chicos.

- No, Anna, espera.- dice Dani que me coge de la mano. Falsamente le sonrío, no quiero que Cris se entere que esto es una escena de pareja.

- No te preocupes. El café que nos íbamos a tomar puede esperar.- le digo adiós a Cristina y a él y salgo pitando. El taxi que me trajo seguía allí, así que no tengo ni que esperar. Intento encontrar una explicación lógico a qué hace Cris en casa de Dani, pero no se me ocurre nada. Y según me voy acercando a mi casa, me voy cabreando más. Me bajo del taxi y mi móvil empieza a sonar. Es Dani. Ya habrá dejado a Cris y por eso me está llamando. Paso de él y pongo el móvil en silencio. Lo dejo en la sala y me tiro en la cama. Desde aquí lo oigo vibrar, y en la media hora que me paso tumbada no deja de hacerlo. Cuando me estoy levantando para apagarlo suena el timbre de la puerta. Me quedo parada a medio camino y decido ignorarlo.

- Anna, abre la puerta, por favor.- oigo desde fuera. Hago como la que no está en casa y me siento en silencio en el sofá. Después de 10 minutos insistiendo vuelve a llamarme al teléfono. Cuando ve que no consigue localizarme pega un golpe a la puerta.

- Anna, por favor, si estás ahí ábreme, necesito hablar contigo. Por favor.- hago un impulso de levantarme, pero me lo pienso mejor y me quedo sentada. En realidad quiero saber qué excusa tiene que darme. Vuelve a aporrear la puerta con un golpe fuerte y decido levantarme. Miro por la mirilla y lo veo apoyado en la pared, con las manos en las rodillas y mirando al suelo. Respiro hondo y abro. En seguida me mira.

- Déjame pasar, por favor. Tenemos que hablar.- sin mirarle sigo hasta el sofá y dejo la puerta abierta. Entra rápidamente y se sienta a mi lado.

- ¿Por qué fuiste a mi casa? Te dije que venía yo aquí.

- No lo sé, me apetecía verte cuanto antes y fui sin pensarlo.- digo mirando al suelo. No quiero ni mirarle. No quiero mirarle cuando me diga qué es lo que ha hecho con Cris.

- Anna, mírame por favor.- yo sigo mirando al suelo.

- Dime lo que me tengas que decir. Pero ni se te ocurra mentirme.

- Es que no sé qué paso. Me encontré con Cris anoche, en la discoteca. Pero iba súper pedo y no sé cómo acabamos en mi casa. Cris dice que… dice…

- ¡¿qué dice?!- grito sin darme cuenta.

- Pues que nos enrollamos. Pero no nos acostamos, según ella. Y supongo que es verdad porque ella estaba esta mañana en el sofá y yo en mi cama.- dice mirándome arrepentido. Yo evito su mirada y vuelvo a mirar al suelo.- Anna, perdóname, por favor. De verdad que no me acuerdo de nada. Sé que la vi en la discoteca, pero no recuerdo qué pasó en mi casa.

- ¿Cómo pudiste enrollarte con ella?

- No lo sé, Anna. No me acuerdo. Todavía sigo sin entenderlo. Ella se veía medio pillada esta mañana, porque sabe que tengo novia, pero…

- Pero aún así te besó.- digo mosqueada.

- Ella no está con nadie, Anna.

- ¿Encima la defiendes?- digo levantándome.

- No, no la defiendo. Pero el que tenía que haber parado las cosas soy yo, no ella.

- Ella sabía perfectamente que tú estás o mejor dicho, estabas con alguien, y si tuviera un poco de decencia no se habría enrollado contigo. Pero tienes razón. El único que tiene la culpa eres tú. Así que ahora que te has explicado, será mejor que te vayas.

- Lo siento, Anna, de verdad.

- ¿Si no hubiera ido a tu casa me lo hubieras contado?- digo mirándole a los ojos. Él se queda callado mirando al suelo. Está claro que si yo no hubiera llegado se hubiera hecho el loco. Me vuelvo a sentar, apoyando los codos en mis piernas y enterrando mi cara en mis manos. Respiro profundamente y lo noto sentarse a mi lado poniendo una mano en mi cintura.

- Ya nos vemos mañana en el trabajo, Dani.

- Anna, por favor. Perdóname. Sé que es una mierda, pero no estaba en lo que tenía que estar, y no, que no te suene a excusa, es la verdad. Esta mañana cuando la vi en mi casa no pude sentirme peor. Y cuando vi todas tus llamadas quise tirarme por la ventana.

- No es cuestión de perdonarte o no. Es cuestión de que no puedo confiar en ti. El que estuvieras borracho no quita lo que hiciste, yo nunca te engañaría con nadie, ni siquiera estando borracha. Está claro que tú no sientes lo mismo por mí. Lo mejor será que quedemos como compañeros de trabajo y punto.

- Yo te quiero, Anna.

- Pues no lo parece, Daniel. Ni siquiera te he dicho las cosas que me han molestado de Cris, porque lo que hiciste en Italia fue precioso, y no quise estropearlo con esas tonterías. Pero como comprenderás, esto no es una tontería. No puedes emborracharte un fin de semana y no poder asegurarme que no te liarás con alguna. Y encima con una ex.

- No sé qué me pasó, Cris ni siquiera me gusta.

- Antes sí te gustaba.

- Nunca nadie podrá gustarme como me gustas tú, Anna.

- Pues no entiendo entonces por qué te enrollaste con ella. Y, en el fondo, me alegro de haber ido a verte hoy. Estoy segura de que no me hubieras contado nada, y hubiera seguido tan tranquila soportando los trastos que te tira Cristina, aunque no quieras aceptarlo. Ahora, creo que será mejor que te vayas.

- No cortes definitivamente conmigo, Anna. Por favor.- su mirada no puede ser más triste, y yo me muero por decirle que no pasa nada. Pero sí que pasa. Y no puedo flaquear ahora.

- Nos vemos mañana, Dani.

Me mira por última vez y suspirando se marcha. Yo me quedo de pie no sé por cuánto tiempo. Me acuesto en la cama y cierro los ojos. Tengo ganas de llorar y pongo la radio para distraerme. Oigo los primeros acordes de “cosas que suenan a…” de Maldita Nerea y empiezo a llorar. No hace ni una hora que se fue y ya quiero que vuelva. Pero me acuerdo de Cristina y no quiero ni verle. Ni a él, ni a ella.