-
Anna,
no, por favor.
-
Dani,
yo no sé si puedo creerte ya. Si puedo creer todo lo que me dices de Cris, o si
puedo confiar en ti cuando quedas con ella.
-
Anna,
más te vale que estés pensando bien esto, porque no hay una vuelta atrás.- dice
serio- si lo dejamos, lo dejamos. No me vale que mañana vengas a por mí.
-
No
voy a ir a por ti. No te preocupes por eso. Además, no creo que ni te fijaras.
-
¿Te
das cuenta de lo celosa que te pones, sin razón?
-
¿Sin
razón? ¿Todavía tienes los cojones de decirme que me pongo celosa sin razón?
-
Sí,
porque no hicimos nada.
-
¡Pero
me mentiste! No eres honesto conmigo. Así, ¿cómo coño voy a confiar en ti?
-
Si
te mentí…
-
Sí,
es para que no me molestara. Pues se acabó, ya no me tienes que mentir más.
Puedes hacer lo que te dé la gana, con quién te dé la gana.
-
Está
bien. Pues ahí lo dejamos.
-
Pues
vale.
-
Pues
bien.- dice cerrando la puerta de un portazo. Yo directamente me pongo el
pijama y me voy a la cama. Cierro los ojos e intento dormirme. Pero me paso la
noche sin dormir. Pensando en todo lo que pasó. Suena el despertador sin yo
haber dormido nada. Me levanto y me doy una ducha para despertarme. Me quedo
más tiempo del normal debajo del agua, intentando encontrar las fuerzas para ir
a trabajar sin derrumbarme. Ayer lo dejamos. Bueno, terminé yo con la relación.
Y fue muy claro. Él esperaba que yo hablara en serio. Y yo estaba muy en serio.
Pero hoy, no creo que lo esté tanto. Salgo de la ducha, me preparo y me voy sin
ni siquiera desayunar. Cuando llego, Dani ya ha llegado porque veo su coche.
Voy directa a mi camerino mirando hacia el suelo, no quiero encontrármelo.
Tengo suerte, pero mientras me quito mi cazadora, llaman a mi puerta.
-
¿Sí?
-
Anna,
soy Flo.
-
Pasa,
pasa.- le digo. Él entra sonriente.
-
Toma,
tu guión.
-
Gracias.-
digo sonriendo.
-
No
traes buena cara…
-
No
es nada.- digo fingiendo otra sonrisa.
-
Sigues
enfada con Dani.
-
No.
-
Sí,
él también está raro. Hacía tiempo que no llegaba tan temprano y tiene mala
cara también.
-
No
te preocupes, Flo. No es nada.
-
¿Puedo
preguntarte algo?
-
Claro.-
digo poniéndome nerviosa de repente.
-
¿Crees
que esté saliendo con Cris?
-
No
lo sé. ¿No te ha comentado nada?
-
No.
No hemos hablado más y yo no he querido insistir.
-
¿Te
molestaría?
-
No.
Quiero decir, no me parece profesional, pero en las cosas del amor no se puede
mandar. Contigo hubiera sido diferente.
-
¿Por
qué?
-
Porque
yo creo, si me dejas decírtelo, que siempre te ha gustado. Y no creo que lo
vuestro funcionara…
-
¿Por
qué?- repito.
-
Pues
porque creo que Dani no es el chico para ti. No me malinterpretes. Quiero a
Dani muchísimo y me parece un tío genial. Pero creo que todavía no está en la
misma onda que tú.
-
Ya…
-
Pero
también te digo que si se diera el caso de que estuvieras con él, no me
enfadaría. Si lo contáis, claro. Me molestaría llegar un día y enterarme de que
estáis juntos y no habéis contado nada.
-
Pensé
que no querías relaciones entre compañeros.
-
Sabes
que en el fondo es una coña. Simplemente pienso que todas esas movidas afectan
al trabajo. Si no, fíjate en cómo estáis tú y Dani y sois solo amigos. Creo que
no es justo para el público que empecéis algo si tenéis el pensamiento de que
no puede funcionar.
-
Ya…
o sea que no te molestaría porque faltáramos a tu palabra, sino porque crees
que no vendría bien al programa.
-
Exacto.
Pero ya te digo que si está con Cris, no pasa nada. Eso sí, les diré que no
afecte nunca al programa de ninguna manera.
-
Claro…
-
Bueno,
me voy, espero que arregles tus movidas con Dani, que sois amigos.
-
Eso
espero yo también.- digo sonriendo. Me abraza y se va. Y yo pienso como en tan
sólo hace unos días, Dani y yo pensábamos en contárselo a Flo. Y ahora… aquí
estoy, escondida en mi camerino para no encontrarme con él. Me dispongo a leer
el guión cuando vuelven a llamar. Me levanto y abro yo. Pero tampoco es Dani,
es Meri.
-
Estaba
preocupada por ti. ¿Cómo estás?
-
No
te preocupes, Meri. Sabes que no me gusta estar mal con nadie.
-
Pero
veo que seguís enfadados, ¿no habéis hablado?
-
Sí,
pero a veces el conversar no hace las cosas más fáciles…
-
Seguro
que la ha cagado. Algo te habrá soltado.
-
No
es nada, de verdad. Solamente una tontería que se ha hecho demasiado grande.
-
Si
quieres hablo yo con él.
-
No,
de verdad. Prefiero que si se tiene que solucionar, lo solucionemos nosotros.
-
Vale.
Pero para cualquier cosa, me tienes aquí.-me dice dándome un abrazo. Yo sonrío
y se lo devuelvo. Salimos juntas y nos encontramos de frente al culpable de
todas mis desgracias…