sábado, 11 de febrero de 2012

Capítulo 59: Where the story ends


-          Anna, no, por favor.
-          Dani, yo no sé si puedo creerte ya. Si puedo creer todo lo que me dices de Cris, o si puedo confiar en ti cuando quedas con ella.
-          Anna, más te vale que estés pensando bien esto, porque no hay una vuelta atrás.- dice serio- si lo dejamos, lo dejamos. No me vale que mañana vengas a por mí.
-          No voy a ir a por ti. No te preocupes por eso. Además, no creo que ni te fijaras.
-          ¿Te das cuenta de lo celosa que te pones, sin razón?
-          ¿Sin razón? ¿Todavía tienes los cojones de decirme que me pongo celosa sin razón?
-          Sí, porque no hicimos nada.
-          ¡Pero me mentiste! No eres honesto conmigo. Así, ¿cómo coño voy a confiar en ti?
-          Si te mentí…
-          Sí, es para que no me molestara. Pues se acabó, ya no me tienes que mentir más. Puedes hacer lo que te dé la gana, con quién te dé la gana.
-          Está bien. Pues ahí lo dejamos.
-          Pues vale.
-          Pues bien.- dice cerrando la puerta de un portazo. Yo directamente me pongo el pijama y me voy a la cama. Cierro los ojos e intento dormirme. Pero me paso la noche sin dormir. Pensando en todo lo que pasó. Suena el despertador sin yo haber dormido nada. Me levanto y me doy una ducha para despertarme. Me quedo más tiempo del normal debajo del agua, intentando encontrar las fuerzas para ir a trabajar sin derrumbarme. Ayer lo dejamos. Bueno, terminé yo con la relación. Y fue muy claro. Él esperaba que yo hablara en serio. Y yo estaba muy en serio. Pero hoy, no creo que lo esté tanto. Salgo de la ducha, me preparo y me voy sin ni siquiera desayunar. Cuando llego, Dani ya ha llegado porque veo su coche. Voy directa a mi camerino mirando hacia el suelo, no quiero encontrármelo. Tengo suerte, pero mientras me quito mi cazadora, llaman a mi puerta.
-          ¿Sí?
-          Anna, soy Flo.
-          Pasa, pasa.- le digo. Él entra sonriente.
-          Toma, tu guión.
-          Gracias.- digo sonriendo.
-          No traes buena cara…
-          No es nada.- digo fingiendo otra sonrisa.
-          Sigues enfada con Dani.
-          No.
-          Sí, él también está raro. Hacía tiempo que no llegaba tan temprano y tiene mala cara también.
-          No te preocupes, Flo. No es nada.
-          ¿Puedo preguntarte algo?
-          Claro.- digo poniéndome nerviosa de repente.
-          ¿Crees que esté saliendo con Cris?
-          No lo sé. ¿No te ha comentado nada?
-          No. No hemos hablado más y yo no he querido insistir.
-          ¿Te molestaría?
-          No. Quiero decir, no me parece profesional, pero en las cosas del amor no se puede mandar. Contigo hubiera sido diferente.
-          ¿Por qué?
-          Porque yo creo, si me dejas decírtelo, que siempre te ha gustado. Y no creo que lo vuestro funcionara…
-          ¿Por qué?- repito.
-          Pues porque creo que Dani no es el chico para ti. No me malinterpretes. Quiero a Dani muchísimo y me parece un tío genial. Pero creo que todavía no está en la misma onda que tú.
-          Ya…
-          Pero también te digo que si se diera el caso de que estuvieras con él, no me enfadaría. Si lo contáis, claro. Me molestaría llegar un día y enterarme de que estáis juntos y no habéis contado nada.
-          Pensé que no querías relaciones entre compañeros.
-          Sabes que en el fondo es una coña. Simplemente pienso que todas esas movidas afectan al trabajo. Si no, fíjate en cómo estáis tú y Dani y sois solo amigos. Creo que no es justo para el público que empecéis algo si tenéis el pensamiento de que no puede funcionar.
-          Ya… o sea que no te molestaría porque faltáramos a tu palabra, sino porque crees que no vendría bien al programa.
-          Exacto. Pero ya te digo que si está con Cris, no pasa nada. Eso sí, les diré que no afecte nunca al programa de ninguna manera.
-          Claro…
-          Bueno, me voy, espero que arregles tus movidas con Dani, que sois amigos.
-          Eso espero yo también.- digo sonriendo. Me abraza y se va. Y yo pienso como en tan sólo hace unos días, Dani y yo pensábamos en contárselo a Flo. Y ahora… aquí estoy, escondida en mi camerino para no encontrarme con él. Me dispongo a leer el guión cuando vuelven a llamar. Me levanto y abro yo. Pero tampoco es Dani, es Meri.
-          Estaba preocupada por ti. ¿Cómo estás?
-          No te preocupes, Meri. Sabes que no me gusta estar mal con nadie.
-          Pero veo que seguís enfadados, ¿no habéis hablado?
-          Sí, pero a veces el conversar no hace las cosas más fáciles…
-          Seguro que la ha cagado. Algo te habrá soltado.
-          No es nada, de verdad. Solamente una tontería que se ha hecho demasiado grande.
-          Si quieres hablo yo con él.
-          No, de verdad. Prefiero que si se tiene que solucionar, lo solucionemos nosotros.
-          Vale. Pero para cualquier cosa, me tienes aquí.-me dice dándome un abrazo. Yo sonrío y se lo devuelvo. Salimos juntas y nos encontramos de frente al culpable de todas mis desgracias…

miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 58: Suelta mi mano

*Recomendable escuchar la canción del título ;) http://www.youtube.com/watch?v=Hl5WPB7Xtfo&ob=av3e

Me acerco lentamente y miro. No es la persona que esperaba.
-          Hola Annita, preciosa. ¿No estarías durmiendo, verdad?
-          No, no. Pasa.- digo sonriendo.
-          Estaba por aquí y decidí venir a verte. Creo que nunca había estado en tu casa.
-          Creo que no. ¿Pasa algo, Flo?
-          No, nada. Quería hablar contigo. Te he visto rara hoy. Y cuando he ido a buscarte ya te habías ido.
-          No me pasa nada. Un mal día.
-          Vaya, Dani también. ¿Os habéis vuelto a pelear?
-          Algo así.
-          Desde que está Cris, estáis todo el día peleando. Hay que aprender a compartir, Annita.- dice riéndose. Sé que es una broma, pero me sienta muy mal.
-          ¿Crees que soy imbécil por enfadarme porque pase más tiempo con ella que conmigo? Como amigos, claro.
-          No eres imbécil. Es normal. Pero también entiende que ellos dos son amigos. Bueno, para mí son algo más.
-          ¿Por qué lo dices?
-          Porque hoy han llegado juntos. Y dirás, conmigo también llega a veces. Sí, pero es que anoche estuvieron por ahí de fiesta. Y según estaba contando Cris, se quedó en su casa.
-          ¿En casa de Dani?- digo mientras siento que mi corazón va a mil.
-          Sí. Ella dice que no pasó nada. Pero blanco y en botella. Además, luego han quedado. Dicen que con Moni y demás, pero yo les he visto irse solos, y Moni se iba a otra movida.
-          ¿Pero no se supone que Dani tiene novia?
-          Eso pensaba yo. Seguramente lo han dejado. No entiendo qué novia aguantaría que otra chica pasara la noche en casa de su novio, aunque no hubieran hecho nada.
-          Yo tampoco.- digo con la mirada perdida.
-          Entonces, ¿tú estás bien?
-          Sí, Flo. No te preocupes.
-          Porque sabes que eres mi princesita, ¿verdad? Mi preferida, desde siempre.
-          Sí, lo sé.- digo sonriendo.
-          Bueno, pues los celos con Martínez. Conmigo no.
-          No te preocupes- digo riéndome. Se levanta y me da un abrazo. Cuando se va a ir, se fija en la Torre Eiffel que me dio Dani después de la noche parisina.
-          Creo haber visto eso en algún sitio.
-          Es de Ikea, supongo que la habrás visto si has ido.- digo.
-          Puede ser. Es muy bonita. Bueno Annita, nos vemos mañana.- nos damos dos besos y se va. Yo me apoyo en la puerta y respiro.  Me siento en el sofá y veo la tele. No atiendo a nada de lo que dicen, simplemente pienso en lo de Flo. Así que se quedó en su casa. Se supone que la había pasado a buscar. Me llega un mensaje. “Estoy yendo hacia tu casa, me acaba de llamar Flo, que no te tenga abandonada. Espero que no le hayas contado nada. Ahora mismo estoy ahí”. Intento respirar hondo varias veces, para hablar con tranquilidad. Al momento suena el timbre. Me levanto y abro. Le espero sentada en el sofá.
-          Hola.
-          Hola.- digo mientras oigo como cierra la puerta. En vez de sentarse a mi lado, se sienta en la mesita de café que está delante. Para estar cara a cara.
-          ¿Se lo has contado?
-          Claro que no.
-          Bien.
-          Pero el sí me ha contado cosas de ayer.- en seguida clava su mirada en mí.
-          ¿Qué cosas?
-          Que Cris se quedó en tu casa. Y que seguramente ya no estés con tu novia, porque entonces no entendería como te quedas con otra en tu casa.
-          No hicimos nada.
-          Pero me mentiste. Me dijiste que no se había quedado. Ahora no sé en qué más me habrás mentido.
-          No seas injusta, Anna. No te lo dije para evitar que te molestaras.
-          Ya estaba molesta. Pero me trataste como una paranoica por pensar que había pasado la noche en tu casa, por pensar mal de ti. Pero es lo que tengo que hacer. Piensa mal y acertarás.
-          Era muy tarde para estar yendo hasta su casa. Era más fácil que se quedara en la mía. Yo dormí en el sofá.
-          ¿Y por qué lo va contando por ahí?
-          No lo va contando por ahí. Se lo contaría a Moni porque le preguntaría.
-          Encima la defiendes.- digo riéndome.
-          Es que la pintas como la peor persona del mundo, cuando es una persona maravillosa, a la que le gusta hacer las mismas cosas que a mí y no se enfada porque no la llame.
-          Pues igual con quien deberías estar es con ella.
-          Pues eso es lo que debería, sí.- nos quedamos callados los dos. Así que eso es lo que piensa… cree que me enfado con Cris sin razón. Y encima cree que debería estar con ella. Me levanto y me dirijo a mi habitación.
-          Deberías irte.
-          Anna…
-          No, creo que ya has dicho todo lo que tenías que decir. Y yo no tengo nada más que decirte. Creo que lo mejor es que lo dejemos aquí y tú estés con quien realmente quieres estar.
-          No digas eso, Anna. Lo dije sin pensar, porque estaba cabreado.
-          Es lo que piensas, Dani. De verdad crees eso. Crees que es más afín a ti que yo. Y si de verdad crees eso, creo que deberíamos dejarlo.
-          ¿Pero te das cuenta de lo que estás diciendo? Yo te quiero a ti, no a ella.- dice cogiendo mi mano.- lo dije sin pensar.
-          ¿Crees que hablo de ella injustamente?
-          Sí, creo que no la conoces y juzgas lo que te molesta, simplemente.
-          Ya…
-          Oye, no digo que me guste más que tú… simplemente digo que es muy buena persona. Y muy fiestera. Y tiene gustos similares a los míos. No hay nada de malo en eso.
-          No. Pero tú y yo somos muy diferentes. Y quizás sea eso lo que nos falta. Esa afinidad que encuentras en ella.
-          Pero yo no creo que nos falte nada.
-          Pues yo sí. Todas estas semanas han estado genial. Me ha encantado irnos el fin de semana, pero llegamos a la realidad y todo se derrumba. Seríamos la pareja perfecta si estuviéramos a 500.000 kilómetros del resto del mundo. Pero no lo estamos, y a mí me duele que digas eso de Cris. Porque no me cae mal, simplemente no me parece justa. Sabe que tienes novia, y se comporta como si no la tuvieras. Y tienes razón, quizás la persona que está actuando mal seas tú. Y que ella sea maravillosa. Pero tú no lo estás siendo conmigo.- digo soltándome de su mano.- así que a lo mejor esto es una tontería. A lo mejor no soy yo tu media naranja. Y creo que lo mejor es que lo dejemos aquí.

martes, 7 de febrero de 2012

Capítulo 57: No me crees


-          ¿Te has enfadado con Dani?
-          Algo así- digo sollozando. Meri no dice nada más, simplemente me abraza y yo me quedo así. Después de unos minutos, me calmo. Me separo de ella y me limpio las lágrimas.
-          No llores por eso, Annita. Ya verás que se va a arreglar.
-          Es que he estado tensa desde ayer. Necesitaba soltarlo. Siento al escenita.
-          No te preocupes. Para eso estamos las amigas. Pero ya verás que lo de Dani no es nada y estáis como siempre en seguida.
-          Ya…- digo dudando. Se va y yo me tranquilizo del todo. Respiro hondo y leo mi guión. Cuando ya no se me nota nada que he estado llorando, voy hacia maquillaje. No me encuentro a ninguno de los dos. Después, voy al comedor. Dani y Cris están sentados juntos hablando con Moni, David, Juange y Valdi. Yo me siento al lado de Raúl, que está con Flo, Legi, Berni y Miki. Me paso la comida charlando, pero notando que alguien no deja de mirarme. Tampoco hace ademán de acercarse, cantaría mucho con todos aquí. Cris se levanta para irse y cuando está a nuestra altura, llama a Dani.
-          Ven, Dani. Vamos a hacer lo que dijimos ante del programa. Para que luego podamos ir a tomarnos algo.- vale. O sea que pasa todo el domingo fuera y hoy después del programa también se va con ella. Me limito a terminar de comer y volver a mi camerino. Cuando quedan 20 minutos para empezar, llaman a mi puerta. No contesto, y a los segundos alguien abre.
-          ¿No pensabas contestar?
-          No.
-          ¿Puedo pasar?
-          Por poder, puedes. Pero no quiero hablar contigo.
-          Anna.
-          ¿Qué?- se queda sorprendido de mi pregunta tan directa y se sienta a mi lado, cerrando la puerta. Yo me levanto, pero me agarra del brazo y me obliga a sentarme otra vez.
-          ¿Puedes escucharme? Porque por lo que veo has entendido lo que has querido.- yo sigo callada, mirando hacia el suelo.
-          Mira, ya sé que tenía que haberte llamado ayer, pero me quedé sin batería desde las 4 y no vi tu whassapp. Pensé en llamarte desde otro teléfono, pero luego pensé que te darías cuenta de que si era muy tarde, ya me iba directamente a mi casa. Después de ir de copas nos fuimos a una discoteca y se hizo muy tarde. Llegué a casa a las 5 de la mañana.
-          ¿Se te olvidó dejarla por el camino?
-          No, me pidió que la fuera a buscar. Porque si no, tendría que levantarse antes.
-          Ya.
-          Y luego la has visto en mi coche y te has vuelto loquísima. No me dejaste ni que te explicara nada.
-          Pues no. No te dejo que me expliques nada porque contigo y tu mejor amiga, siempre es lo que parece.
-          No es mi mejor amiga. Somos amigos, punto.
-          Ya lo veo.
-          Sé que estás molesta porque no te llamé. Pero bueno, tú también saliste, ¿no?
-          Sí, salí. Pegada al teléfono todo el rato esperando tu llamada como una subnormal.- digo levantándome.
-          Anna.
-          Y has quedado con ella luego, ¿no?
-          Sí, pero es para tomar algo con Moni y eso. Puedes venir también.
-          No me han invitado.
-          No hace falta.
-          Tampoco me apetece. No dormí bien anoche y quiero irme a casa.
-          ¿Vas a seguir enfadada mucho tiempo?
-          A ti te da igual, ¿verdad? Te da lo mismo que estuviera preocupada, que estuviera esperándote. Te da igual que siempre que quedas con ella se te olvidan tus promesas, ¿no es cierto?
-          ¿De qué coño estás hablando?
-          Hablo de que te da lo mismo. De que como siempre te perdono, vienes, pides perdón y todo arreglado.
-          No, no me da lo mismo. Pero no veo la gravedad del asunto. Habíamos quedado, vale. Pero sabías que estaba por ahí con mis amigos. Podía ir o no.
-          Es que esa es la diferencia entre nosotros. No nos importamos de la misma manera.
-          ¿Cómo puedes decir eso?
-          Porque es la verdad.
-          Mira, después del programa seguimos hablando, porque esta conversación se te está yendo de las manos, y no quiero que digas cosas de las que te puedas arrepentir.
-          No, es que luego has quedado.- digo sonriéndole irónicamente y saliendo de mi camerino. En el programa estamos muy tensos, y yo no veo la hora de que termine. Cuando acaba, Cris en seguida va junto a Dani para irse juntos. Él me mira, yo aparto la mirada y voy a mi camerino. Pero nadie llama a la puerta. Espero, pensando que vendrá a hablar conmigo. Pero nada. Cuando salgo, el pasillo está desierto, y los dos camerinos están cerrados. Meri sigue por allí y se despide de mí. Voy caminando a casa, necesito un paseo para pensar en todo lo que pasó antes en mi camerino. Pienso en si estaré equivocada… igual tiene razón. No tengo razones para estar enfadada. Pero sí que tengo razón. Tengo razón porque vino corriendo, sabiendo que algo había hecho mal. Si no hubiera hecho nada malo, no tenía por qué haber pensado que estaba enfadada. Llego a mi casa y me echo en mi cama con los ojos cerrados, con abrigo incluído. Cuando vuelve a formarse un nudo en mi garganta, oigo el timbre.